Contratación eventos particulares.

Contratación eventos particulares.

Verás.
Cuando yo tenía unos 10 años, en casa teníamos una tele de esas de «culo» en blanco y negro. 

Un día la tele dejó de funcionar. 

Mi padre, que fue siempre un «manitas», le quitó la parte trasera para ver si veía el posible problema. Frustrado al ver que no descubría el error entre aquella maraña de cables y bombillas y más cables y más bombillas, decidió llamar a un técnico. 

A los dos días aquel técnico apareció. 

Me imaginaba a un tipo alto, con gafas, con pinta de ingeniero americano. Pero en realidad apareció un señor real, típico español de la época, bajito, con un gran bigote, una bata azul y un 

maletín negro en la mano.

Después de comprobar que la tele no encendía, procedió a desmontar, como hizo mi padre, 

la parte de atrás. 

Cuando tuvo la maraña de cables y bombillas a la vista, sacó un destornillador de su maletín,  

le dio media vuelta a un tornillito, encendió la tele y ésta funcionaba perfectamente de nuevo. 

La alegría volvió, otra vez teníamos funcionando aquel aparato que nos juntaba a toda la familia varias horas a la semana, sobre todo y sin falta, los viernes por la noche para ver el 1, 2, 3…. 


Mi padre rebosando felicidad le dijo que qué le debía, a lo que aquel hombre con bigote, bata azul y maletín en mano le dijo: 

5.000 pesetas (unos 30 € de hoy, en aquella época una pasta, mucha pasta). 

Mi padre con el rostro ahora serio y casi enfadado, le dijo en tono fuerte, casi borde..: 

¡¡¡5.000 ptas. por apretar un tornillo!!!


Lo que le contestó aquel técnico se me quedó clavado en la cabeza: 

No, 5000 pesetas por apretar un tornillo no… 

Son 5000ptas. por saber qué tornillo es el que hay apretar.

Scroll al inicio